Transmitir de forma clara, realista y sincera qué resultados puede esperar un paciente tras someterse a una cirugía estética es fundamental para una buena práctica en esta especialidad. La comunicación adecuada entre el cirujano y su paciente es esencial para la satisfacción final del paciente.
Por ello, es importante generalizar el término “expectativas reales” como el criterio básico para que los cirujanos plásticos y sus pacientes valoren conjuntamente los resultados potenciales de cada intervención, por encima de intereses económicos o deseos estéticos personales.
Definición de “Expectativas Reales” en Cirugía Estética
Las “expectativas reales” en cirugía estética se refieren a aquellas que tienen en cuenta la edad, los hábitos de vida y las condiciones físicas individuales de cada paciente. Esto incluye características anatómicas y la capacidad de cicatrización de la zona a intervenir, así como su proporción con respecto a las zonas adyacentes.
Importancia de las Expectativas Reales
Los pacientes deben ser conscientes de que, dependiendo de su condición física, no todos pueden esperar los mismos resultados de las mismas intervenciones. Los resultados varían en función de la anatomía de cada persona, su capacidad de cicatrización, que es diferente según la edad, y otros factores como el tabaquismo o la exposición al sol, que influyen en la calidad de la piel y los demás tejidos.
Desde un punto de vista estético, también es crucial considerar las características anatómicas de las zonas adyacentes a la que se va a intervenir. Por ejemplo, en una operación de reducción mamaria, debe evaluarse cómo puede afectar al abdomen para buscar siempre la mejor proporción posible.
Expectativas Reales en las Cirugías Estéticas más Comunes
Para resaltar la importancia de las expectativas reales, se ha elaborado un decálogo sobre las cirugías estéticas más comunes:
- Aumento de Mamas: Es la cirugía estética más demandada. Las expectativas reales se basan en una correcta exploración de la mama, medición del pecho y el tórax, y en algunos caso la simulación del resultado con técnicas 3D.
- Liposucción: Es crucial advertir sobre la posibilidad de necesitar una segunda intervención y, en casos de exceso de peso, recomendar una reducción previa mediante dieta y ejercicio.
- Blefaroplastia (Cirugía de los Párpados): Requiere un estudio detallado de la piel del área a intervenir para valorar su elasticidad y la posible existencia de síndrome de ojo seco.
- Rinoplastia: Los pacientes deben entender que la nariz debe armonizar con el resto de las estructuras faciales, y no basarse en prototipos que no se ajusten a su anatomía.
- Abdominoplastia: Además del estiramiento del abdomen, es necesaria una disminución de los flancos para lograr una figura armónica.
- Reducción de Mamas: Se debe considerar la proporción del cuerpo y advertir sobre los efectos nocivos del tabaco en la cicatrización.
- Mastopexia (Elevación de Mamas): Es importante valorar la elasticidad y textura de la piel del pecho y advertir sobre la posibilidad de reintervención.
- Otoplastia: Se suele realizar en edad escolar para corregir “orejas de soplillo”, y es fundamental respetar el tiempo de reposo postoperatorio.
- Lifting Facial: Es vital un análisis riguroso de los tercios faciales del rostro y verificar si las expectativas del paciente son objetivas.
- Aumento de Glúteos: Se deben evitar expectativas irreales influenciadas por personalidades famosas, ya que no se dispone de tecnología de simulación y los resultados pueden ser poco naturales.
Conclusión
La comunicación clara y realista entre el cirujano plástico y el paciente es esencial para el éxito de cualquier intervención estética. Asegurarse de que el cirujano tiene la titulación adecuada y homologada es una garantía adicional para el paciente.





